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Becilla de Valderaduey
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En esta página de Becilla de Valderaduey pretendo y quiero reflejar: estudios y descubrimientos encontrados, las notas, pensamientos de aquellos que nos precedieron en esto de la divulgación y acontecimientos que se atestiguan con cierta claridad y certidumbre de nuestro pueblo. También, las imágenes y  expresiones tradicionales propias del suceso humano que nos puede definir, sin deseadas vanidades.
A veces, los elementos del pensamiento me llevan presurosamente a un vuelo en el recuerdo de los dorados trigales que se balancean en su liviano movimiento, como olas llenas de promesas de alcanzar su maduración, en estos campos inmensos. No olvido, como mis padres los contemplaban complacidos acariciando el fruto de su trabajo. Trabajo, lleno de tesón, esfuerzo y sudor, en aquellos días duros y noches peregrinas en las que se forjaban sus sueños, de veranos interminables..., a quien dedico este esfuerzo, igualmente que a todos los paisanos becillanos, pero especialmente, a aquellos que les ayudaron en su empeño.

Descubre Becilla de Valderaduey, una villa de la provincia de Valladolid, emplazada en la Comarca "Tierra de Campos" en la Comunidad Autónoma de Castilla y León. De los orígenes habría para escribir mucho. Existen yacimientos de la 1ª Edad del Hierro, como el de Tejadillos, anteriores a los vacceos. Sus orígenes ha suscitado algunas ideas y estudios, unas parecen claras y otras probables.

Becilla de Valderaduey, en la margen derecha del río Valderaduey es atravesado por una calzada y el puente romano. Con la llegada de Roma se convirtió en un lugar de paso con distintas vías. Se han encontrado varios yacimientos que dejan constancia de una pequeña villa, que serviría de custodia.

Becilla de Valderaduey se desarrolla principalmente en la baja Edad Media, durante las repoblaciones del reino de León, al que perteneció, y su máximo desarrollo lo alcanzará en el siglo XVI, por el auge agrícola y ganadero. Llego a tener una fábrica de ladrillos, una fábrica de harinas y un molino. Dando salida a sus excedentes a través de los mercados de Villalón, Valderas y Medina de Rioseco.

Becilla de Valderaduey a orillas del río Valderaduey, tiene una altitud de 731 m. a 70 Km. de Valladolid y 72 de León. Con una extensión de 38,80 Km2. El paisaje es mesetario, llano, con algunos tesos de escasa altura. El clima es frío en invierno, con abundantes nieblas, caluroso y muy seco en verano.

Becilla de Valderaduey, es ante todo una región agraria y dedicada a la ganadería ovina, que se ha ido modernizando con el tiempo. Se han ido mejorando las rentas, pero así y todo, ha visto un largo periodo de despoblación, más de medio siglo de emigración y marcha a la capital y otras ciudades de España y fuera, allende los mares de sus pobladores. Como consecuencia de las pocas posibilidades de las gentes que dependían del campo. Un campo, con un suelo pobre, muy dependiente de una meteorología poco benigna, unido a una política arbitraria que permite subir el precio de la maquinaria específica para trabajar la tierra, los productos fertilizantes, los fitosanitarios, etc. pero no el de los productos agrícolas y ganaderos. Llevo años oyendo decir que lo mejor es vender la hacienda si no quieres arruinarte o vivir en precario… ¡así están los ánimos!

La gente de esta tierra, tiene un hondo sentido de la dependencia de sus raíces, la tierra, la herencia de los padres, una resistencia a la adversidad inaudita y un pesimismo secular. La nostalgia, la dignidad y la valentía de la gente del pasado se conservan, defendieron incansablemente su legado e incluso lo aumentaron para nuestra legado y sucesión. Ahora, afectados por la decadencia de los años y el alejamiento de los hijos, que partieron en busca de una vida mejor en las ciudades u otras regiones con más fortuna, están en Residencias Geriátricas de la zona o resistiendo con serenidad y nobleza.

En los últimos años algo más de dos decenas de personas han elegido este pueblo para buscar trabajo, mejores medios económicos y un modo de vida que les permite mejorar las precarias condiciones socioeconómicas en las que vivían en sus países de nacimiento. A cambio, estos inmigrantes han asegurado el futuro de algunas actividades locales y gracias a la llegada de sus familias se ha rejuvenecido la población.

La inmigración actual tiene causas económicas laborales como en su día tuvo la emigración propia de nuestro pueblo. La edad intermedia del inmigrante está entre los 20 y 40 años, algunos han formado una familia con gente del lugar, no todos lo han sabido sobrellevar. La mayor parte de estos inmigrantes trabajan en el sector agropecuario, la construcción, en el servicio doméstico, la hostelería y atención a la tercera edad, trabajos para los que no hay población autóctona. Los búlgaros que son los más numerosos, vienen atraídos por la oferta de trabajo ligada a la agricultura y ganadería, las mujeres por el servicio domestico y la hostelería. Pero les hay de otras nacionalidades marroquíes, ecuatorianos, dominicanos… los menos. Son gentes asentadas viviendo en familia y algunos agrupados solidariamente, compartiendo vivienda. En general están muy integrados y forman parte de las actividades rurales.